¿Quién tiene la razón en el caso Bell?

La novela ni de lejos ha llegado a su fin, la etiqueta de jugador franquicia sobre Le’Veon Bell es más una tregua, o un pedido de tiempo fuera. Los Steelers no le han pagado a su RB porque no pueden, ganas no les faltan.

Sin embargo, la actitud de Bell no ha gustado para nada. Muchos visualizan sus actitudes como reprochables, pues consideran que se ha jactado de su talento y la importancia de su figura en el equipo, para crearle un problema a la organización.

Sus polémicos tweets, versiones distintas cada semana son un juego en el que Pittsburgh no desea entrar. Desde el corazón de los aficionados, existe el deseo de una consideración, de mayor conciencia por parte del jugador e intentar resolver la situación de la forma correcta.

Incluso una amenaza de retiro en caso de ser etiquetado como jugador franquicia por segunda temporada consecutiva (como sucedió), la cual no se tomó demasiado en serio, pero no dejó de preocupar el accionar fuera del emparrillado, de un jugador que lo hace tan bien dentro del mismo.

Pero realmente… ¿Hemos analizado las dos caras de la moneda?
Probablemente el análisis incluye un Bell ansioso por engordarse de billetes, pero la presión ejercida podría ser síntoma de una ambición profunda más allá de lo económico.

El protagonismo, la importancia, el orgullo son aspectos influyentes en un deportista de élite, más aún en uno tan espectacular como Le’Veon. Seguramente sus actos no sean tan malos como parecen, su sueño de contrato multianual no es lo incorrecto, sino las formas.

No creo que se deba poner en debate las ganas del #26 por quedarse en Pittsburgh, mucho menos el rendimiento a dar. No lo defiendo, pero a lo mejor no se ha sido lo suficientemente objetivo en esa conversación.

Eso sí, se debe tener muy en cuenta que de una cara de la moneda hay un corredor muy talentoso y con números impresionantes, pero de la otra cara encontramos a la franquicia más ganadora en la era SB, misma que se encuentra por encima de cualquier figura individual.

Los hechos no quedan ahí, pueden haber consecuencias, pues no se tiene certeza de qué tan intacta puede quedar la relación entre Bell y la organización tras los episodios recientes. Algo está claro, la verdad absoluta no la tiene nadie, se deben dejar atrás las diferencias para enfocarse en el futuro, en las decisiones, en las soluciones, y viendo el equipo en cuestión, los Lombardi.

¿Usted que opina, estimado lector?

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