Crónica de un viaje a tierra santa, parte 2.

Diciembre 30 de 2017

Nos levantamos muy temprano, tomamos el desayuno en el hotel, mientras desayunábamos nos encontramos a otra familia mexicana, adivinaron!! también iban al juego del domingo, charlamos de nuestros jugadores favoritos y experiencias unos minutos, ya que debíamos partir a Canton, Ohio; nuevamente el frío era el protagonista de la mañana.

Pero con toda la buena actitud nos fuimos al Salón de la Fama, 2.30 horas de camino desde Pittsburgh hasta Canton, tal vez pudo ser menor el tiempo en llegar, pero el clima no era el propicio para correr en la carretera, llegamos a Canton, que, a decir verdad, es un lugar en medio de la nada, que es famoso por el salón de la fama, ahí pagamos 25 dólares por entrar, pero antes, la foto en la entrada del mismo.

Los gringos se la saben, y te van llevando poco a poco a través de sus distintas salas, la primera exposición era una historia sobre las tarjetas coleccionables y mostraban unas realmente únicas, lamentablemente no podíamos tomar fotos ahí.

Y llegaría la primera cara familiar, Joe Greene.

Cabe señalar que el mito de “el ala Steelers” es eso, un mito, los artículos de los Pittsburgh Steelers están dispersos en todas las salas, mismas donde vimos los cascos usados por Dermontti Dawson y Jack Lambert.

Un guardia nos contó una anécdota increíble: Rara vez un jugador viene al Salón de la Fama, solo cuando hay inducciones te los encuentras, pero el año pasado sin existir ningún tipo de evento, pasó algo único, un grupo de 5 aficionados Steelers estaban dando el recorrido, cuando de repente alguien por atrás les pregunta ¿buscaban algo? Al momento de voltear, cuál es su sorpresa, era Hines Ward, quien al verlos con jersey de Steelers se acercó a ellos, los aficionados tuvieron el día de sus vidas y se llevaron fotos y firmas de recuerdo.

Otro de los artículos increíbles, fue el jersey de Santonio Holmes del Super Bowl XLIII y el pylon que sale en la famosa foto de su anotación.

El salón de la fama tiene tantos objetos,  tienen aproximadamente 30,000 artículos fuera de exposición, y que van rotando cada determinado tiempo, pero obviamente los que nos interesan aquí son los artículos de los Pittsburgh Steelers, tales como los Jersey usados por Terry Bradshaw, de T.J. Watt y Lynn Swann.

Y llegaría el momento cumbre de todo el museo, la sala donde están todos los bustos de los inmortalizados en Canton.

Es increíble la sensación de ir caminando frente a cada clase e ir recordando jugadas de todas esas estrellas, es por demás decir, que tuvimos especial interés en los bustos de jugadores de los Pittsburgh Steelers, pero también los de los Rooney y de jugadores que si bien no jugaron vestidos de black & gold, fueron o son entrenadores del equipo como son los casos de: Dick LeBeau, Russ Grimm y Mike Munchack.

Con esto, terminaba nuestra visita al mítico Salón de la Fama, aunque había que hacer parada en la tienda del museo, misma en la que no compramos nada, bien lo había dicho Dani Sandoval: la tienda es cara, muuuuy cara!

Después de esto emprendimos el regreso a la Ciudad del Acero, era una tarde libre en la que iríamos a comer y a cargar pila en el hotel, ya que el siguiente día era GAMEDAY.

Estás en… Ciudad de Acero.

Categorías:Opinion

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s